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Muchas personas usan "correr" y "trotar" como si fueran sinónimos, pero en realidad se trata de dos formas distintas de moverse, con beneficios y objetivos diferentes. Conocer la diferencia te ayuda a entrenar mejor, evitar lesiones y sacarle más provecho a cada sesión, sobre todo si te estás preparando para una carrera.

Trotar es una actividad de intensidad baja a moderada. El ritmo suele estar entre los 8 y 10 minutos por kilómetro, y se caracteriza porque siempre hay al menos un pie en contacto con el suelo. Es ideal para:
Iniciarse en el mundo de la actividad física.
Calentar antes de una sesión más intensa.
Recuperarse activamente después de un entrenamiento fuerte.
Mantener un ritmo cardiaco constante sin llegar a la fatiga extrema.
Correr implica mayor velocidad e intensidad. El ritmo baja de los 6 minutos por kilómetro (varía según el nivel de cada persona) y existe una fase de "vuelo", es decir, un momento en el que ningún pie toca el suelo. Correr exige más del sistema cardiovascular y muscular, y se asocia a:
Mejorar el rendimiento y la resistencia.
Quemar más calorías en menos tiempo.
Prepararse para carreras y competencias.
Fortalecer piernas, glúteos y core con mayor intensidad.
Aspecto | Trotar | Correr |
Ritmo | 8-10 min/km aprox. | Menos de 6 min/km aprox. |
Contacto con el suelo | Siempre hay un pie apoyado | Existen fases sin apoyo (vuelo) |
Intensidad | Baja a moderada | Moderada a alta |
Frecuencia cardiaca | Más controlada | Más elevada |
Uso recomendado | Calentamiento, recuperación, principiantes | Entrenamiento de resistencia, competencias |
No se trata de que uno sea "mejor" que el otro, sino de usarlos según el objetivo. Si apenas empiezas a moverte, trotar es un excelente punto de partida: es más amable con las articulaciones y permite construir una base de resistencia. Conforme el cuerpo se adapta, se puede ir incrementando el ritmo hasta correr con mayor intensidad.
Progresión gradual: aumenta la distancia poco a poco, sin subir más del 10% semanal.
Combina trote y carrera: alterna tramos de trote con tramos de mayor velocidad (entrenamiento por intervalos).
Hidrátate antes, durante y después: no esperes a sentir sed; bebe agua de forma constante durante el día.
Cuida el calzado: un tenis adecuado para tu tipo de pisada previene lesiones.
Descansa: los días de recuperación son tan importantes como los de entrenamiento.
Escucha a tu cuerpo: el dolor agudo no es normal; el cansancio muscular leve, sí.
Ya sea que trotes para empezar a moverte o corras para superar tus marcas, lo importante es mantenerte constante y disfrutar el proceso.
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