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Mañana, 12 de agosto, el cielo será noticia mundial: ocurrirá un eclipse solar total, justo en medio de una de las semanas con más actividad sísmica reciente en el continente. La combinación ya empezó a circular en redes sociales con la vieja pregunta: ¿los eclipses provocan sismos? Aquí te lo explicamos con datos reales.

El eclipse del 12 de agosto de 2026 será total, pero no lo verás en Cuernavaca ni en el resto de México. La franja de totalidad cruzará el Ártico, Groenlandia, Islandia y buena parte del norte de la Península Ibérica (España y una esquina de Portugal), mientras que como eclipse parcial se apreciará en el norte de Norteamérica, gran parte de Europa y el occidente de África. Es decir: en México el fenómeno pasará prácticamente inadvertido en el cielo, pero no en redes.
Lo que sí ha estado muy activo es el terreno. México sigue sintiendo las réplicas del sismo de magnitud 7.4 ocurrido el 17 de julio en Ciudad Hidalgo, Chiapas: hasta el 10 de agosto ya se habían registrado más de 1,500 réplicas, la mayor de ellas de magnitud 6.5. A eso se suma que este mismo fin de semana un sismo de 7.4 sacudió Colombia, con daños incluso en una catedral del Eje Cafetero. Dos eventos fuertes, a días del eclipse: de ahí que la comparación se haya vuelto tema de conversación.
No. Y no es solo una opinión: un estudio de la Facultad de Ciencias en Física y Matemáticas de la Universidad Autónoma de Chiapas revisó registros históricos de eclipses y sismos y no encontró ninguna correlación entre ambos fenómenos. La ciencia lo explica así: un eclipse es simplemente la sombra de la Luna cruzando la Tierra; la energía que libera un terremoto se acumula durante años en el choque de placas tectónicas, un proceso que no tiene relación con la posición del Sol y la Luna en el cielo.
Lo que sí es cierto es que México está sobre una de las zonas sísmicas más activas del planeta —el Cinturón de Fuego del Pacífico—, por lo que temblores como los de Chiapas, Guerrero, Oaxaca o Michoacán son parte de una actividad constante, eclipse o no.
Porque la coincidencia de fechas es real y llamativa, aunque la causa no lo sea. Los eclipses han cargado durante siglos con la fama de "anunciar desastres" en distintas culturas, y cada vez que se acerca uno, el mito vuelve a circular con fuerza en redes.
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