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Julián Quiñones se ha convertido en uno de los futbolistas más queridos por la afición mexicana. Su historia es la de un jugador que dejó atrás las dificultades de su infancia en Colombia para construir una carrera llena de éxitos en el futbol mexicano y, finalmente, defender los colores de la Selección Mexicana.

Julián Andrés Quiñones nació el 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, Nariño, Colombia, una región donde las oportunidades eran escasas. Desde muy pequeño encontró en el futbol una forma de cambiar su destino y el de su familia.
Su talento llamó la atención de la escuela formativa Fútbol Paz, dirigida por César Valencia. Ahí demostró un potencial fuera de lo común: en torneos juveniles llegó a marcar decenas de goles y rápidamente despertó el interés de visores internacionales

Fue el futbol mexicano el que le abrió las puertas. Llegó a las fuerzas básicas de Tigres y comenzó un largo camino de adaptación en un país completamente distinto al suyo.
Tras pasar por préstamos y sumar experiencia, Quiñones fue consolidándose en la Liga MX gracias a su velocidad, potencia física y capacidad goleadora. Su carrera despegó con clubes como Tigres, Atlas y América, donde conquistó títulos y se convirtió en uno de los delanteros más destacados del campeonato.
Después de varios años viviendo en el país, Julián decidió iniciar su proceso de naturalización. En diversas ocasiones ha expresado el agradecimiento que siente por México, nación donde encontró estabilidad, crecimiento profesional y una oportunidad para cumplir sus sueños.
En 2023 obtuvo oficialmente la nacionalidad mexicana y poco después recibió el llamado para vestir la camiseta del Tricolor, una decisión que fue respaldada por su entorno y que marcó un antes y un después en su carrera.
Durante la Copa del Mundo de 2026, Quiñones confirmó que era uno de los jugadores más importantes de la Selección Mexicana. Sus goles, entrega y liderazgo ofensivo lo colocaron entre las grandes figuras del torneo, igualando registros históricos de goleadores mexicanos en Copas del Mundo y ganándose el reconocimiento de la afición.
La historia de Julián Quiñones demuestra que el talento necesita trabajo, disciplina y resiliencia para llegar a la élite. De jugar en canchas humildes en Colombia pasó a convertirse en referente del futbol mexicano y en inspiración para miles de jóvenes que sueñan con vivir del deporte.
Hoy, Quiñones no solo es un goleador; también representa una historia de esfuerzo, gratitud y superación que ha logrado unir a millones de aficionados mexicanos.
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