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Ya sea que vayas a correr tus primeros 5K o te estés preparando para un medio maratón, la última semana antes de la carrera es tan importante como los meses de entrenamiento. Aquí tienes una guía práctica para llegar en tu mejor forma al día de la competencia.

Reduce la carga de entrenamiento (tapering). Baja el volumen de tus corridas entre un 40% y 60% para que tus piernas lleguen frescas. Mantén algo de intensidad, pero en menor cantidad.
Duerme bien, sobre todo dos noches antes. La noche justo antes de la carrera suele ser difícil por los nervios, así que prioriza el descanso de la antepenúltima y penúltima noche.
No pruebes nada nuevo. Ni tenis nuevos, ni ropa nueva, ni alimentos que no hayas probado en entrenamiento. La regla de oro: nada nuevo el día de la carrera.
Aumenta ligeramente tu consumo de carbohidratos (pasta, arroz, pan, fruta) los 2-3 días anteriores para llenar tus reservas de energía.
Hidrátate de forma constante durante toda la semana, no solo el día anterior.
Evita comidas muy pesadas, picantes o con mucha fibra la noche antes, para prevenir molestias estomacales.
Prepara tu ropa, número de corredor, tenis y chip de tiempo con anticipación.
Revisa la ruta, el punto de salida y los horarios de acceso.
Ajusta tu alarma con tiempo suficiente para desayunar, digerir y llegar sin prisas (idealmente 60-90 minutos antes de comer).
Desayuna 2-3 horas antes algo ligero y conocido: avena, plátano, pan tostado con miel.
Llega con tiempo para hacer un calentamiento breve: trote suave, movilidad articular y un par de estiramientos dinámicos.
Ubícate en el bloque de salida correcto según tu ritmo esperado, para evitar arrancar demasiado rápido por el ambiente de la multitud.
Controla tu ritmo desde el primer kilómetro; es normal sentirse "fresco" al inicio, pero arrancar muy rápido pasa factura después.
Hidrátate en cada estación, aunque sea un pequeño trago.
Si usas geles o alimentos energéticos, tómalos según lo planeado en tus entrenamientos, no improvises.
Sigue caminando unos minutos para evitar mareos; no te detengas de golpe.
Hidrátate y come algo con carbohidratos y proteína dentro de la primera hora.
Estira suavemente y, si puedes, date un baño de agua fría o alterna frío/calor para ayudar a la recuperación muscular.
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